
Y dijo Dios:
¡Que sea la humanidad una eterna lluvia sobre la tierra! Que cada hombre y mujer no sea más que una pretenciosa gota. Que cada gota al ir cayendo sueñe la eternidad. Y así fue, pero no todo fue bueno.
Que sean las perfectas las que formen el arco iris y suspendidas en lo celeste se vuelvan a imagen y semejanza de Dios la luz y el color de este mundo. Que las otras en carrera inconciente intenten llegar a la tierra antes de que en un caprichoso giro sea el sol que se apodere de ellas
Y así dijo Dios: Al llegar a la tierra den vida y saciedad a todo lo que he creado.
Fueron entonces los hombres creados como lluvia y como ella van y vuelven desde el azul infinito en la siempre constante tarea de ser fértiles y alegrar este mundo que se les presenta nuevo cada vez que vuelven a él. Y así también como la lluvia sin memoria cumplen laboriosos su tarea con la extraña certeza de saber lo que hacen, de saber por que lo hacen.
Pero somos aún sin ser perfectas, esa memoria de eternidad heredada del creador y hacedor de vida que nos hace volver al celeste principio de la creación.
Embriagada en la contemplación de una gota, percibo un universo en movimiento contenido, que amenaza con caer, con dejar de existir pero que también ilusiona con un Big ban una explosión que da origen a una constelación de ideas, de sueños, de vida.
¡Que sea la humanidad una eterna lluvia sobre la tierra! Que cada hombre y mujer no sea más que una pretenciosa gota. Que cada gota al ir cayendo sueñe la eternidad. Y así fue, pero no todo fue bueno.
Que sean las perfectas las que formen el arco iris y suspendidas en lo celeste se vuelvan a imagen y semejanza de Dios la luz y el color de este mundo. Que las otras en carrera inconciente intenten llegar a la tierra antes de que en un caprichoso giro sea el sol que se apodere de ellas
Y así dijo Dios: Al llegar a la tierra den vida y saciedad a todo lo que he creado.
Fueron entonces los hombres creados como lluvia y como ella van y vuelven desde el azul infinito en la siempre constante tarea de ser fértiles y alegrar este mundo que se les presenta nuevo cada vez que vuelven a él. Y así también como la lluvia sin memoria cumplen laboriosos su tarea con la extraña certeza de saber lo que hacen, de saber por que lo hacen.
Pero somos aún sin ser perfectas, esa memoria de eternidad heredada del creador y hacedor de vida que nos hace volver al celeste principio de la creación.
Embriagada en la contemplación de una gota, percibo un universo en movimiento contenido, que amenaza con caer, con dejar de existir pero que también ilusiona con un Big ban una explosión que da origen a una constelación de ideas, de sueños, de vida.
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